Seis patatas, media cebolla, cinco huevos, una pizca de sal y cuarenta gramos de maduralina mezclada con ayahuasca. La cantidad de maduralina indicada por el chamán wakanusa eran cuatro gramos, pero, tú, Matilda, decidiste poner fin de una tacada a los hábitos e intenciones de tu hijo Bartolomé Carlo, tu único hijo. Querías insuflarle unas dosis de madurez, pero te pasaste: le pusiste diez veces más.
¡ADIÓS, MAMÁ!