I want to know the truth!, I want to know the truth!, grita El Imberbe Despiojado. Fuma porros, fuma colas y sopla velas. De lo otro, no sopla; sólo sopla el viento del amanecer.
Los Vaqueros Asesinos han hecho acto de presencia, así, de sopetón, como les gusta a esos miserables hijos de perra. Te han amputado unas cuantas extremidades y, hasta hace un rato, te perseguían con la sierra eléctrica caliente, viscosa y con tropezones del vecino. Tenemos que acabar con ellos si pretendemos descansar. Ese es el dilema: si liquidar a los vaqueros o a los vecinos.